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Revista RSE "La verdadera inclusión social"

Imagen no clikeable Lápiz y Cuaderno Electrónico
Para el inventor venezolano Alfredo Blanco, lo más importante es hacer las cosas con dedicación en todos los ámbitos de la vida, y siempre ser capaz de colocarse en los zapatos del otro Por: Dalila Berroterán Fotografías: Luis Daniel González Alfredo Blanco es un motivador por excelencia. Solo escuchar su historia y entender todo lo que ha sido capaz de crear a raíz de su discapacidad es razón suficiente para inspirar a quienes sueñan con un mundo mejor. Hace aproximadamente 3 años perdió la visión a causa de un glaucoma, por lo que tuvo que abandonar su empleo como docente y comenzar a rehabilitarse para adaptarse al mundo como persona con discapacidad visual. Este hecho adverso marcó el inicio de una nueva etapa, en la cual desarrolló su talento como innovador, en la búsqueda de soluciones para hacer más fácil la vida de personas invidentes.

Creó el "Lápiz electrónico", un dispositivo que permite que una persona con discapacidad visual escriba en sistema Braille (método de lectura y escritura táctil, creado para invidentes), presionando los botones de un pequeño aparato del tamaño de una batería de teléfono celular. Así trans-mite el texto, mediante tecnología bluetooth, a un cuaderno electrónico, donde las personas con capacidad vi-sual pueden leer en alfabeto español.

Del método Braille a sistema PRD

"Cuando conocí y aprendí a leer y escribir con el sistema Braille, me di cuenta que solo un número muy reducido de personas videntes lo conocen. Por eso para una persona ciega que se encuentre, por ejemplo, en un aula de clases es muy difícil que sus maestros, compañeros, e incluso su familia puedan leer lo que escribe.

Con este dispositivo cualquier persona puede interactuar con el estudiante invidente sin manejar ese sistema, y es posible corregir las tareas, trabajar proyectos en equipo, estudiar en grupo y toda una serie de actividades que generalmente no es posible hacer en las condiciones actuales", explica Blanco.

El sistema Braille consiste en un método de puntos que codifican letras y números. Para escribir con este método se punza una regleta de símbolos formados por un máximo de 6 puntos, cuyas combinaciones representan una letra o signo de la escritura, para marcar en cartulina un relieve que al tacto permite leer a la persona no vidente. Al encontrarse en un aula de clases.

Esta herramienta no es suficiente para cubrir las exigencias del proceso edu-cativo en cuanto a la lectura y la escritu-ra, además que dificulta la interacción con quienes no dominan el método. En el Lápiz Electrónico se reducen las combinaciones Braille, ya que utiliza el sistema de Punto Reversible Digital (PRD), que a través de códigos irrepetibles permite re-ducir entre 60 y 70 por ciento las combinaciones, lo que hace más fácil y rápida la escritura de la per-sona con discapacidad visual, a la vez que se convierte en letras para videntes y sonidos para invidentes. Es decir, quien ve lo puede leer en el cuaderno digital, y quien no ve lo puede escuchar a través de un audífono simple.

"Lo importante de colocar este Lápiz Electrónico al alcance de las per-sonas ciegas es que ampliaría sus fronteras y posibilidades de comu-nicación, no solamente en materia de educación, sino en muchas otras áreas también.

Hay un mundo de actividades que en las condiciones actuales son muy complicadas realizar", afirma Blanco.

Mejor emprendimiento social El Lápiz Electrónico fue el primero de varios productos tiflotecnológicos (Tiflotecnología es la ciencia que estudia la adaptación de proce-dimientos y técnicas de artefactos para ser usados por ciegos), con los cuales Alfredo Blanco interviene en el proceso de inclusión social que el mundo requiere.

Con este artefacto obtuvo un desta-cado segundo lugar en la categoría Educación, del concurso Innova-dores de América 2011, y reciente-mente fue premiado en la categoría Emprendimiento Social del Concurso Ideas 2012 que promueve la generación de negocios y proyectos sociales sostenibles. Sin embargo, Blanco no descansa en la investigación y desarrollo de nuevas herramientas. Con el apoyo de su familia ha creado la fundación Punto Alfredo Digital, a través de la cual espera canalizar sus investigaciones y seguir trabajando en productos para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, como es el caso de los prototipos Braille de un punto de venta electrónico, una calculadora y un teléfono celular.

"Siempre pienso en este ejemplo: si a uno le dan un cuchillo para abrir una lata, claro que la puede abrir, pero si te dan un abrelatas, la cosa cambia. Es lo mismo, las herramientas existen, pero siem-pre pueden ser mejoradas, es ne-cesario abrir la mente, siempre pensar en mejorar, ¿por qué no, si el mundo y la ciencia están avan-zando?, ¿por qué conformarnos? Muchas personas se van a benefi-ciar con esto y yo creo que todos debemos tener oportunidades e independencia, ese es para mí el verdadero concepto de la inclu-sión social", dice con entusiasmo. Blanco no para en sus sueños. En el tiempo que lleva en la invidencia siente la necesidad de motivar a otras personas con discapacidad para salir adelante y afirma que los seres hu-manos son capaces de lograr cosas sorprendentes aún en la adversidad. "Alguna gente es incrédula, y no lo critico, lo entiendo porque hay mu-chos antecedentes para no creer, y es importante ponerse en los za-patos del otro. Sin embargo, yo les digo a las personas que cada maña-na se busquen un propósito, algo en lo que crean, un sueño, y que no pierdan la esperanza, no caigan en la falsa comodidad", apunta.

"Mi padre es un soñador"

Jesús Blanco es un quien los temas de igualdad, oportunidad e inclusión son comunes en su día a día. Como hijo del inventor Alfredo Blanco ha ganado una considerable experiencia, acompañando a su padre en todo el proceso de creación de los prototipos tiflo-tecnológicos. Tiene 18 años y estudia Computación en la Universidad Central de Venezuela. Con sus padres como ejemplo y guías, forma parte activa de la fundación Punto Alfredo Digital y es quien diseñó su página web www.puntoalfredodigital.com.ve. "Al principio, con la primera idea no estaba muy optimista, pero vi a mi papá empeñarse hasta lograr el prototipo, y ahora creo firmemente en sus ideas. Sé que estamos haciendo algo importante. Me motiva saber que ayudaremos a muchas personas", expresa el joven.

www.rsevenezuela.com

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