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Revista de LOCATEL:" No podía terminar el libro de mi vida con la última página en negro"

Relato de vida / Alfredo Blanco A los 29 años comenzó a perder la visión: tuvo desprendimiento de retina como consecuencia de un trastorno ocular conocido como glaucoma. Hoy, a sus 46 años, y con ceguera total, está dedicado a desarrollar dispositivos para ayudar a personas con discapacidad visual
JAVIER GRATEROL GARCÍA I FOTOGRAFÍA ROBERTO MATA
Imagen no clikeable Alfredo de Jesús Blanco

Desde niño tuve problemas en la vista: era miope. Un día del año 1996, cuando tenía 29 años, iba caminando por la calle y de pronto vi un gran resplandor. A partir de entonces comencé a perder la visión. Fui al hospital de inmediato y los médicos me dijeron que había tenido desprendimiento de retina.

Me recomendaron que cuidara el otro ojo, pero no me explicaron la razón ni me dijeron la causa de mi problema visual. Lamentablemente, no hubo nada que hacer: perdí por completo la vista del ojo derecho. En 2004 tuve desprendimiento parcial de retina del ojo izquierdo. Comencé a ver borroso, como si todo lo viera a través de la base de una botella de vidrio: muy distorsionado. Fui al hospital nuevamente y me atendió un médico retinólogo. Me dijo que debía operarme, y que sólo había dos especialistas en Caracas que hacían la cirugía que yo necesitaba. Ambos trabajaban en clínicas privadas. Para ese momento yo daba clases de inglés en varias instituciones, pero no tenía suficiente dinero para hacerme la operación. Una alumna me ayudó a encontrar los recursos. Todo salió bien en la cirugía, incluso quedé con buena visión. No obstante, el médico me dijo que ya ese ojo estaba muy deteriorado.

Me diagnosticó glaucoma, una enfermedad que se caracteriza por un daño progresivo en el nervio óptico. Aunque estaba en tratamiento para regular la presión ocular elevada -asociada al glaucoma- y controlar la enfermedad, en el año 2005 tuve que dejar la docencia: el ojo se me enrojecía y no podía forzar la vista. Además, debía asistir a consulta y realizarme exámenes constantemente.

Decidí abrir un puesto de alquiler de teléfonos para mantenerme activo. Estuve tranquilo durante cuatro años, pero sentía que iba perdiendo la visión.

En 2009 me empezó un dolor muy fuerte en el ojo. Se me ponía muy tenso, como una metra, y comencé a ver borroso otra vez. Me hicieron sesiones con láser para tratar de reparar el daño en el nervio óptico y evitar que la vía se llenara de fluidos. Tenía muchas esperanzas, pero antes de Semana Santa el médico me dijo que no había nada más que hacer: me iba a quedar ciego. 'Se me acabó la vida', pensé. Sentí mucha angustia. Fue un balde de agua fría que me tiró al suelo. Lloré mucho. Me puse en manos de Dios. Entonces, comencé a reflexionar sobre las cosas buenas y malas que había hecho en la vida. Me dije que, con todo lo que me había esforzado por buscar el bienestar, no podía terminar el libro de mi vida con la última página en negro.

Imagen no clikeable Alfredo de Jesús Blanco gráfico2

Estaba viviendo mi dolor, pero tenía que salir adelante. Ese mismo año busqué un centro para hacer rehabilitación. Empecé a estudiar el sistema Braille, y lo aprendí volando. Para entonces, tan sólo podía ver un pequeño rayo de luz. Mientras aprendía Braille comenzó a darme vueltas en la cabeza la idea de crear un lápiz para personas ciegas.

Yo quería volver a escribir y eso me motivó. Mi hijo me ayudó a poner las ideas en papel: yo le dictaba. Eran anotaciones sobre cómo podía crear un dispositivo que ayudara a los ciegos a escribir, y que esos códigos pudieran ser traducidos automáticamente a palabras para que una persona vidente lograra leerlas. Y así inventé un sistema, al que llamé 'Punto Reversible Digital (PRD)', y un aparato que sólo requiere presionar botones: si yo escribo un poema a mi esposa, ella puede leerlo de inmediato. Comencé a investigar si mi invento ya existía. Fui al Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación y allí despejaron mis dudas. Me dijeron que era viable. Hice un proyecto especificando todo lo que se necesitaba para crear el dispositivo e inicié un recorrido por muchas empresas para tocar sus puertas y pedir financiamiento.

Yo pensé que no iba a volver a sonreír, pero he reído a carcajadas después de la enfermedad" Después de mucho recorrer, me llamaron de Empresas Polar para decirme que les había interesado.

Me dijeron que querían que el dispositivo saliera del papel y que ellos me apoyarían. Me asignaron 160 millones de Bolívares para llevar adelante el proyecto. Yo estaba súper alegre. Hoy ya tengo el aparato en mis manos.

Lo que queremos ahora es que salga al mercado y que, cuando lo haga, sea más eficaz. Mi meta es que pueda comercializarse en otros países. Creé la Fundación Punto Alfredo Digital para hacer llegar el producto a personas con discapacidad económicamente desfavorecidas, y para obtener recursos para la fabricación. Con mi invento, en el año 2011 quedé en segundo lugar en el concurso Innovadores de América, al que asistieron alrededor de 290 venezolanos. En 2012 gané el Concurso Ideas, en el que participaron más de 900 personas, en la categoría de Emprendimiento Social.

Ahora estoy dedicado casi exclusivamente a mis proyectos. Mi sueño es tener una empresa de tecnologías adaptadas a personas con discapacidad visual. Cuando se tiene fuerza y voluntad, se puede sobrellevar y superar cualquier problema. Cada etapa por la que pasé fue de tensión y angustia, pero también de muchas cosas que me llenaron de fuerza. Cuando decaigo, lo que hago es recordar aquella época. Una discapacidad no es la muerte, es un reto a vencer. A veces, todavía me dan dolores. De hecho, debo seguir con un tratamiento con gotas para bajar la presión ocular y evitar que me duela el ojo. Pero si uno todo el tiempo está quejándose, se pierden los momentos buenos de la vida. Yo pensé que no iba a volver a sonreír, pero he reído a carcajadas después de la enfermedad. Yo no tomo esto como un castigo, sino como una bendición por todo lo que he podido hacer. ¿ Cómo iba yo a imaginar que después de aquel momento tan oscuro iba a venir una luz tan fuerte?". •

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